El útero se compone de una gruesa capa de músculo liso (miometrio) que rodea un delgado revestimiento (el endometrio) en el que el embrión se implanta y que sirve para proteger y nutrir un embarazo en desarrollo. Es el endometrio delgado el que se desprende cada mes durante la menstruación, si no se produce embarazo. Algunos han afirmado que es como si el útero llorara lágrimas de sangre en duelo por el hecho de que la concepción no tuvo lugar en el ciclo. En otras palabras, todos los eventos hormonales del ciclo menstrual, tiene un solo propósito en mente – llamado una concepción exitosa.

Aproximadamente 20-40% de todas las mujeres en edad reproductiva desarrollarán crecimientos benignos del miometrio, conocido como tumores fibroides (leiomyomata). Estos tumores son raramente malignos. Pueden ser localizados en la pared del útero (intramuros), en la parte exterior del útero (subserosal), dentro de la cavidad uterina (submucoso), en un tallo fino (pediculado) o cualquier combinación de los anteriores. Son lesiones dependientes de las hormonas y el estrógeno provoca que crezcan. Las Mujeres africanas y afroamericanos parecen tener una incidencia mucho mayor de tumores fibroides. Esto es indicativo del hecho de que su causa tiene una base genética fundamental.

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La mayoría de los fibromas comienzan como lesiones muy pequeñas (a veces denominadas «los fibromas de plántulas») y pueden crecer hasta convertirse en lesiones muy grandes de tamaño. Miomas tan grandes como sandías se han divulgado y estudiado en la literatura. El impacto de los miomas sobre la reproducción exitosa, tienen mucho que ver con la localización.

Síntomas y signos asociados con fibromas uterinos

Los Miomas, incluso los grandes, pueden ocurrir sin producir ningún síntoma en absoluto (asintomáticos). Sin embargo también pueden causar una variedad de síntomas dependiendo de su tamaño, localización y la ausencia o presencia de complicaciones tales como torsión o degeneración (tal como podría ocurrir cuando un fibroma crece tan rápido que empieza a correr fuera de su suministro de sangre). Los síntomas más comunes son el cíclico sangrado menstrual abundante (menorragia) acompañado de dolor menstrual (dismenorrea).

A veces, especialmente cuando un mioma sobresale en la cavidad uterina, puede causar erosión de la mucosa endometrial y producir sangría continua ó irregular (menomettrorhagia). El dolor pélvico no menstrual sostenido puede ser la indicación de la torcimiento de un fibroma pedunculado, que se une a la pared interior o exterior del útero, o la degeneración, otros posibles síntomas incluyen dolor con la penetración profunda durante el coito (dispareunia profunda), irritabilidad de la vejiga, presión rectal, estreñimiento y evacuaciones dolorosas (dyschezia). Si un mioma sufre degeneración, puede infectarse secundariamente y además causar dolor, el paciente puede presentar fiebre y escalofríos.

Efecto de los miomas sobre la reproducción

En su mayor parte, sólo los miomas que afectan a la cavidad endometrial (submucosal) afectan la fertilidad. Las excepciones incluyen grandes miomas intramuros que bloquean las aberturas de las trompas de Falopio en el útero, y donde múltiples fibromas causan patrones anormales de contracción uterina. Otra lesión que puede causar problemas significativos es la que crece en la parte posterior del útero y ocupa a un mayor o menor grado, el área detrás del útero. Este lugar es muy importante en la fisiología de la concepción, por lo tanto no es raro ver pacientes con este tipo de lesiones presentes sufrir de infertilidad.

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La cirugía para tratar los fibromas también puede afectar la fertilidad de varias maneras. Si la cavidad endometrial se introduce durante la cirugía, existe la posibilidad de formación de post adhesión operativa dentro de la cavidad uterina. Esto debe siempre revisarse a través de la realización de una histeroscopia o ultrasonido líquido antes del inicio del tratamiento de fertilidad. Debido a que la miomectomía puede ser sanguinolenta, hay una alta probabilidad de formación de adherencias abdominales, que podrían encajonar los ovarios, impidiendo la liberación de los huevos o bloqueando los extremos de las trompas de Falopio u otra manera de interferir con el normal funcionamiento y las relaciones de los órganos pélvicos.

Por esta razón es importante seleccionar sólo cirujanos, que estén familiarizados con las técnicas para limitar la pérdida de sangre y prevenir la Fformación de adherencias, al realizar miomectomías. En algunos casos múltiples fibromas uterinos pueden privar al endometrio del flujo de sangre, el suministro de estrógeno a la guarnición uterina (endometrio) es reducido para espesar lo suficiente como para soportar un embarazo. Esto puede resultar en abortos espontáneos durante el primer trimestre (previo a la semana 13 del embarazo). Los miomas múltiples, reducen la capacidad del útero para estiraser y así suplir las necesidades de espacio de un embarazo en rápido crecimiento, lo que puede provocar abortos durante el segundo trimestre o disparar el inicio de trabajo de parto prematuro. Como se mencionó anteriormente, la localización de las lesiones es muy importante en lo síntomas e impacto.

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Una pequeña cantidad de mujeres embarazadas tiene fibromas uterinos. Si está embarazada y tiene fibromas, es probable que éstos no les causen problemas a usted ni a su bebé.

Durante el embarazo los fibromas pueden crecer en tamaño. La mayoría de este crecimiento ocurre debido al flujo de sangre al útero. Junto con las nuevas exigencias que debe sobrellevar el cuerpo durante el embarazo, el crecimiento de fibromas puede causar molestias, sensación de opresión o dolor. Los fibromas aumentan el riesgo de:

abortos naturales (el embarazo termina antes de las 20 semanas)
partos prematuros
presentación de nalgas (el niño nace en una posición distinta a la de presentación inicial de cabeza)

En raras ocasiones, un fibroma grande puede bloquear la abertura del útero o no permitir que el bebé pase por el canal de parto. En este caso, el bebé nace mediante parto por cesárea. En la mayoría de los casos, los fibromas grandes pueden inclusive alejarse del feto a medida que el útero se expande durante el embarazo. Las mujeres con fibromas grandes pueden perder más sangre despues del parto.

A menudo, no es necesario tratar los fibromas durante el embarazo. Si tiene síntomas, como dolor o molestias, el médico puede recetarle reposo. A veces, las mujeres con fibromas que están embarazadas necesitan permanecer durante un tiempo en el hospital debido a dolor, hemorragias o indicios de parto prematuro. En muy raras ocasiones se puede realizar una miomectomía en una mujer embarazada. Podría ser necesario practicar un parto por cesárea después de una miomectomía. El tamaño de los fibromas se reduce después del embarazo en la mayoría de los casos.

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